viernes, 13 de noviembre de 2015

POEMAS: EL PERCEBE PEPE", de "LA DEL MEDIO DE LAS KETCHUP"




EL PERCEBE PEPE.


Frente del Este. El percebe Pepe se mece levemente en el relente. Pende del revés en excelente esbeltez de jeque berebere, entre lereles del célebre Peret. ¡Ele!¡Ele! De repente, emerge enfrente de él efervescente pez verde. Ese pez es gente de endeble deje. “¡Qué repelente mequetrefe!”, se embebe el percebe.

El pez verde ejerce deferente temple. “¡Percebe Pepe, qué pene chévere!”. El percebe pretende desmerecerse. “Deje… deje… este pene es…decente!” “¡Déjese, déjese”, le precede el pez. “Ese pene es fetén. Debe cederme ese pene. ¡Ele, percebe Pepe! ¡Déjeme que me espete ese pene de entremés!”

“¿QUËEEEEEEEEEEEEEEEEEE?”, el percebe Pepe se yergue en destemple. “¡Detente, hereje!” le reprende. “¡Que este percebe es percebe decente!” Hete que el pez, en vez de empequeñecerse, se crece. “Percebe Pepe, qué leche debe de expender ese pene, ¿eh? ¡Dele, dele…¡Déjeme que le lengüetee el merengue!”

El percebe Pepe ve que se le ennegrece el zen. El desmelene del pez le repele. ” ¡Vete! ¡Vete! ¡Que este percebe es percebe decente! ¡DE-CEN-TE!” El pez mete de repente el tercer espete. “Espere, percebe Pepe. Déjeme que le enseñe este cheque. ¿Ve? Tres veces tres vergeles de yenes. ¿Qué temple le merece el cheque, ¿eh?. ¿Qué, merece entente? ¿Se vende ese percebe decente?”.

Que stress, qué stress… el perenne “ten fe” del percebe Pepe empequeñece enfrente del reverdecer del yen. El percebe se estremece. “¡Dele, percebe Pepe!”, le lee el pez. “¡Déjese vencer, ele!”. El pez vence. Enfrente del excelente cheque, el percebe cede. Se vende. Expende el yes. “Ven, pez”. El percebe crece, se excede. De repente, mete el yembé en el membrete del pez. Percebe, pez, se entretejen en efervescente melé. ¡Que desmelene de belén!.

En el cese del breve brete, el pez se desprende del cheque que el percebe merece: “Ten, jefe…”. El percebe se crece enfrente del cheque. Deferentemente, el pez emprende el frente de Denver. Desde el tren, le expele este SMS: “Eh, percebe, que te enteres de que drené el empreste del cheque”. El percebe Pepe le remete: “Eh, pez mequetrefe, que te enteres de que te espeté el emepetrés en vez del pene”. Ele, qué tres lebreles. Lebrel el que mete, lebrel el que es retén, lebrel el que les ve. Ele, este es el “The end”, de este best-seller”.





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