miércoles, 14 de octubre de 2015

MICROCUENTOS 30 - "DESTINO"




30-DESTINO.

A veces, solo a veces, el Universo hace concesiones en el desarrollo de su plan secreto. Y entonces se alinean los planetas, y el destino sonríe, y las piezas encajan...

Marie Dupont y Xao Zhang estaban hechos, sin saberlo, la una para el otro. Cada uno por su lado habían nacido, así por casualidad, con unas características mentales y genéticas que se complementaban al milímetro. Tanto que hasta se podría decir que eran dos partes separadas de una totalidad perfecta. Tanto que en toda la historia de la humanidad jamás se había dado hasta el momento un hecho así: que dos personas tan TAN complementarias hubiesen tenido la suerte de compartir, en vida, una misma franja temporal.

Sin embargo, eran completos desconocidos. Más que eso. Marie vivía en un pequeño pueblo del sur de Francia y Xao tenía su morada en el piso octavo de un edificio de veinte plantas en Beijing, China. Los dos tenían vidas separadas, en países separados por miles de kilómetros. Lo más fácil según este desfase espacial era que jamás se hubiesen llegado a encontrar.

Pero a veces, sólo a veces, el Universo hace concesiones en el desarrollo de su plan secreto. Y entonces se alinean los planetas, y el destino sonríe, y las piezas encajan...

Y por eso mismo, un día y sin ninguna razón aparente, Marie sintió de pronto unas ganas terribles de ir a visitar a su hermana a París. Y por eso mismo, dos meses antes, el padre de Xao ganó en la lotería el dinero suficiente para hacer por fin el viajefamiliar a la ciudad de la luz que siempre habían soñado. Y por eso mismo, la mañana del 15 de octubre del año 2012, en el hall de la Gare de Lyon, el destino llevó a Marie y a Xao a encontrarse. Y a pararse la una frente al otro. Y a mirarse a los ojos.

Y entonces lo único que se interpuso entre sus dos almas gemelas fue otro pequeño desfase, esta vez temporal. La mañana de su encuentro, Marie Dupont tenía 83 años recién cumplidos, mientras que Xao, empujado en la sillita por su madre, no había cumplido aún su segundo año de vida. Allí, en medio de la estación, Marie pensó: "Quel bel enfant!", y Xao sonrió y dijo adiós con la manita.

Y no se volvieron a ver jamás.

A veces, solo a veces, el Universo hace concesiones en el desarrollo de su plan secreto. Y entonces se alinean los planetas, y el destino sonríe, y las piezas encajan...



...pero no del todo.





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