martes, 3 de marzo de 2015

POEMAS (con audio): LOS COMERCIALES, de "Muere sonriendo"

(Pulsa para escuchar el audio con música de Jon Barrena)


 

LOS COMERCIALES 


Todos los días, a eso de la las once,
Cuando la luz es fuerte, y favorece
Sus rostros de leones satisfechos,
Envueltos en aromas de hombre adulto
Se salen a fumar los comerciales. 

En el tiempo que dura un cigarrito
Departen de lo mal que van las cosas,
De lo bien que les va, por contra, a ellos,
De lo buena que está la de finanzas.
De lo mierdas que son esos de arriba… 

Dispersa entre su grave
Jerga de machos alfa sin fisuras
Sólo sorprende un poco la frecuencia
Con la que emplean el diminutivo
Para decir: ”Pibita”,
“Cigarrito”,”Cenita”,”Cervecita”
“Rayita”… 

...“Hijodeputa”… 


Los comerciales
Estrenan nuevo coche cada Lunes
y ante el volante de oro, sus futuros
parecen autopistas despejadas.
No hay treta o zancadilla que no sepan,
ni truco de fakir que no hayan hecho.
No hay área del saber que no cultiven
en fin
los comerciales. 

Fijo que si estuviera de su mano
cantaría otro gallo, arreglarían
el mundo en un plis-plas. Menudos ellos
si en vez de preferir ser comerciales
hubiesen escogido presidencias,
reinados,
...(dictaduras)... 

Pero en fin... 

¿Pá qué coño? 

Si,
al final,
todos ellos,
poseen la salvación de un chalecito
en la urbanización más de renombre
con gimnasio en el sótano, con ducha
de las de hidro-masaje y una tele
tan grande como la pared del fondo. 

Si,
al final,
todos ellos
tienen pijamas de exclusiva seda
con su nombre bordado,y justo antes
de desplomarse al sueño de los ídem
se hacen de atrás a alante el Kama-sutra
con parientas que producen envidia
a las súper-modelos. 

Y si en algún momento
de la noche, el empacho de ambrosía
atrae hacia sus sueños pesadillas
de máquinas que aplastan calaveras
y burros persiguiendo zanahorias,
si despiertan en medio de algún grito
sabiendo que por un instante saben
sin ningún subterfugio ni barrera
que la vida es inmensa,
y ellos chicos. 

Simplemente,
bostezan. 

Se salen de la cama. Van al baño.
Orinan y se miran al espejo.
(hay que hacer algo con esa papada)
Arrastrando los pies en sus babuchas
recorren en penumbra el chalecito.
Sobre el sofá de cuero, se regalan
un cigarrito y una cervecita,
y regresan arriba ya sintiendo
una leve mejora. 

Y en un par de minutos,
pasado el breve cúmulo de angustia,
se rascan diestramente los cojones,
se derrumban sobre el colchón de látex
se abrazan al dorsal de la parienta
Se estiran y bostezan. 

Y se olvidan de todo 



( Los cabrones) 





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