miércoles, 25 de marzo de 2015

MICROCUENTOS 9: "GAG"




9-GAG

Un hombre va caminando y resbala con una piel de plátano. Al caer, corta con el peso de su cuerpo el riego de una manguera con la que un distraído jardinero está regando las flores un poco más allá. Al notar que no sale agua, el jardinero levanta la manguera y la lleva hacia su ojo para ver si hay algo atascado, con tan mala suerte que en ese momento el primer hombre se levanta dejando que el líquido fluya de nuevo y el pobre jardinero acaba regándose a sí mismo. Cegado por el agua y momentáneamente confuso, el jardinero da tres o cuatro pasos y tropieza con un repartidor de pasteles, al cual hace caer de cara sobre una de las dos tartas de nata que transportaba. Enfadado, el repartidor lanza la otra tarta a la cara del jardinero, pero este se agacha y la tarta va a parar a la cara del primer hombre, el de la piel de plátano. Súbitamente los tres hombres se dan cuenta de lo absurdo de la situación y, mirándose unos a otros, rompen a reír. Ríen. Ríen durante un buen rato, más de lo que uno suele reírse normalmente del tirón. Luego cada uno se va por su lado.

El primer hombre, el de la piel de plátano, no se ha dado cuenta de que al caer se ha roto levemente una costilla cuya pequeñísima astilla se clava en su pulmón produciendo una herida imperceptible pero definitiva. Una tarde, apenas un par de semanas después comienza a sentir una presión en el pecho que no se le quita por muchos vahos que tome. No logra llegar al hospital: Sus pulmones encharcados en sangre lo dejan tirado a la mitad del camino. Ha tenido más suerte, no obstante, que el jardinero. Éste, por quedarse todo el día con la ropa mojada, contrae una pulmonía que lo manda al otro mundo tan sólo una semana después de aquel divertido momento. Al repartidor de pasteles lo despide su jefe por haber perdido las dos tartas, y se queda sin trabajo ni sustento. Es para él otra derrota más en una lista de demasiadas ya. Esa misma tarde se quita el cinturón y se ahorca con él en una viga de la habitación de la que al día siguiente lo iban a echar.

¿Lo ves, lector?. Por culpa de esta absurda situación los tres hombres acaban muriendo en un cortísimo espacio de tiempo. Mueren. Los tres. Mueren como también acabarás muriendo tú, por causas que quizás ya están en marcha. Mueren como también acabará muriendo todo aquello que te rodea y todos aquellos a los que amas. ¿No es divertido, lector? . ¿No da ganas de reírse?. Venga, lector. Ríete, vamos.

Ja.

Ja.

Ja.

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