miércoles, 11 de marzo de 2015

MICROCUENTOS 7: "A LA CAZA DEL PUERCO"




 
 A LA CAZA DEL PUERCO.



Era el año 2050, y todo había cambiado.

Los otros y yo alcanzamos al puerco en un callejón sin salida, después de perseguirlo durante un par de calles. Tenía las piernas cortas, el muy cabrón, y no nos hizo correr demasiado. Cuando  lo rodeamos los seis, y vio que no tenía escapatoria, parecía querer atravesar la pared, el cagón, de miedo que tenía. Todo pálido, que hasta parecía humano y todo. Decía no se qué, en su puto idioma, y levantaba las manos como intentando protegerse, o pidiendo clemencia, yo que sé. Estiraba las sucias manos de color antinatural hacia nosotros, el marrano. Yo me adelanté y hablé, porque siempre era yo el que hablaba. Puerco hijodeputa, me la suda que me entiendas o no, porque vas a morir, cabrón. Te vamos a matar por venir aquí, a esta tierra que es nuestra, a quitarnos lo que nos pertenece. Vas a morir porque eres una bestia inhumana, y vas a servir de ejemplo para que otras bestias como tú se queden donde están y no vengan más a joder. ¿Te vale?. Y ya no seguí más, porque en este momento uno de los de atrás le saltó encima, y todos nos abalanzamos. Le dimos de ostias hasta que se cayó al suelo, y allí empezamos a patearle, fuerte, y de repente se quedó tirao allí, como una piltrafa, echando sangre podrida a borbotones. Sentí náuseas al mirarle, una punzada de asco al notar cada una de las diferencias entre él y yo: El color de su piel, de un extraño verde vegetal. El azul eléctrico de su pelo. Aquellos tres ojos saltones en el centro de su cara, que se habían quedado fijos en la nada. La sangre morada y fosforescente que salía de su cuerpo. Y al final de la espalda, imposible de esconder, la cola enroscada de puerco extraterrestre, de los que vienen a nuestro planeta a jodernos los recursos. Luego miré a los otros del grupo, y volví a sentirme bien. Vi sus caras satisfechas, llenas de orgullo por el deber cumplido. Caras blancas, como la mía, pero también negras, marrones, amarillas... Todas de diferente color pero iguales, 100% humanas. Porque si algo bueno nos habían traído del espacio aquellos puercos de mierda era el darnos cuenta de que sólo había una raza: La raza humana unida, en paz consigo misma y libre por fin de prejuicios de raza. De repente me sentí fuerte, lleno de esperanza. Escupí sobre el cadáver y todos vitorearon.

Era el año 2050, y todo había cambiado.




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