martes, 24 de febrero de 2015

POEMAS VINTAGE: "SIN NOTICIAS DEL SÚPER" (circa. 2007)







SIN NOTICIAS DEL SÚPER.

Un día más.
                   Otra jornada que pasó.
Llevamos cerca de ciento cincuenta ya
según las muescas.
                               Y aquí estamos,
                                                         a pesar
de que hace tiempo que en el cuarto del sillón
nadie responde a quien se quiere confesar.

Hemos golpeado las paredes a dolor.
Le hemos gritado al mundo: “¿Queda alguien ahí?”
hasta quedarnos casi afónicos.
                                                Jamás
fuimos personas que quisiesen entender,
pero esto es raro.
                           Lo podemos intuir:
Algo de suma gravedad tiene que ser
para que calle incluso Mercedes Milá.

Ahora es verano, alguien ha dicho.                                            
                                                       El exterior
está nublado, y no ha parado de nevar
desde unos días tras la última conexión.
Y hay que reconocer, sí,
que ver el tiempo así pasar es un tostón, 
                             cosa aparte de la cual
no nos podemos quejar.

Excepto a la hora de dormir
ninguno echamos ya de menos el alcohol

Uno del grupo, que antes era militar,
intentó ayer fabricar un reloj de sol
del que tan sólo conseguimos descifrar
que ya nos queda un poco menos para el fin.

Y no es que sea muy diferente, en realidad,
                                  lo que solíamos hacer
de lo que ahora se ha tornado en habitual:
La sucesión de horas vacías. La inacción.
Mirar las llamas sin tener de lo que hablar.
(Ayer pusimos en la hoguera del salón
el último mueble a arder).
Y un par de veces cada día, masticar
                             en miserable ración
lo que nos queda del asalto al almacén.

Cuando se acabe, y ya no quede ni un ratón
que nos pueda alimentar,                    
todos sabemos cual será la única opción.

No nos preocupa,                            
                            para mal o para bien
tenemos experiencia amplia en nominar.

Y continuamos,
                         ¿Qué mas podemos hacer?
Representamos el habitual paripé
sin darle cancha a nuestra desesperación.
Sobrevivir es nuestro reto semanal.
Y lo logramos,
                        Por ahora,
                                         Sin saber
mañana qué va a pasar.

Y continuamos.
                         Mantenemos vivo el show
día tras día, sin dudar.
                                   Pero también
a veces, a alguien se le ocurre proponer
lo que también hemos pensado los demás:
Hacer añicos los paneles de cristal
salir afuera,
                   abrir los ojos,
                                          descubrir
cómo está el mundo que dejamos al entrar.

Pero ninguna de estas veces alguien da
un paso al frente, y tira el primer adoquín.

Y la razón puede ser
que allí en la parte superior de la pared
los pilotitos no han dejado de lucir,

y aún alimentan la pequeñita ilusión
de que sea esto tan solo una prueba más.
De que sea cómo cuando en aquella edición
el público hacía llover,
y España entera esté riéndose a rabiar
de esta gran broma, y de nuestra confusión.

Y cuando menos lo esperemos, del portón
salga Mercedes sonriente para dar
trescientos mil euros del ala al ganador.

E incluso,
                  vale,
                           si hay que
reconocer la posibilidad peor
tampoco es tan descabellado suponer
que en algún otro lugar
habrá un rescoldo de la civilización
que necesite todavía su porción
de vida de los demás.

Y todos sabemos bien
que por aquellos debemos seguir aquí.
Que ese ha de ser nuestro titánico deber.
Pues en la calma después del Armagedón
puede pasar que estemos siendo,
                                                        no lo sé,
la única, tímida, razón para vivir
de los últimos humanos.

Y si nos vamos...

                           

                              ¿Quién los iba a entretener?






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