martes, 27 de enero de 2015

MICROCUENTOS 1: "CURVA"




CURVA.

Noche cerrada sin luna, retales sueltos de niebla bailan sobre la vacía carretera comarcal. Queda poco para llegar a la curva. La chica pálida gira la cabeza hacia el conductor del coche y habla por primera vez desde que éste la recogiese, dos curvas atrás. Y no por ser del todo previsibles sus palabras aterra menos la voz ajena a la existencia con la que las pronuncia.

"Vete con cuidado, que en la siguiente curva me maté yo"

Como no puede ser de otra manera, apenas ha terminado de hablar y ya su cuerpo comienza a desvanecerse. Durante un instante solo quedan sus ojos tristes flotando sobre el asiento, y de repente también éstos se han ido. Pero el pálido conductor no se inmuta. Continúa manejando con la atención fija en la línea discontinua, y solo cuando la curva ya es inminente se permite mascullar con cierto deje de cansancio y una voz muy parecida a la de la chica:

"A buenas horas..."

Acto seguido también él se desvanece. Ya libre de ocupantes, el coche alcanza por fin la curva y, sin hacer el más mínimo esfuerzo por girar, atraviesa el quitamiedos como estuviese hecho de aire, obvia el barranco del otro lado y continúa su camino sobre el vacío, por una carretera inexistente que se lo lleva más y más allá hasta que lo único que queda de él es el rojo gemelo de sus luces de niebla, como dos ojos tristes en la oscuridad. Luego ya ni eso queda. La curva se ha vuelto a quedar vacía. Dos curvas más atrás, una chica pálida ocupa de nuevo su posición junto al arcén. Baila la niebla de nuevo, carretera abajo se acerca un coche silencioso de pálido conductor... 

No muy lejos de allí pero definitivamente en otro mundo, igual que una larga herida de luz, la autopista ruge con el grito de nuevos y brillantes fantasmas.






.

No hay comentarios:

Publicar un comentario